La carta de Daniel Viglietti
Daniel Viglietti
Carta entregada por el cantautor Daniel Viglietti al diario La República, Montevideo, el 26 de octubre de 1999

Yo tengo un profundo respeto por la persona de Juan Gelman, más la admiración que me merece como uno de los grandes poetas de este siglo. Lo encontré hace poco en la ciudad de México y ahí respiré otra vez la doble pasión que está viviendo: la personal del abuelo herido de semejante ausencia, y la ética, que abarca el porqué y el cómo, junto al dónde y el cuándo de lo ocurrido.

Yo siento que la tarea de investigación tras el rastro de su nieto o nieta, es sencillamente un acto amoroso. Pero no de amor ciego que se inventa caminos --él ya supo recorrer uno hasta encontrar los restos de su hijo en Argentina-- sino de ojos abiertos, de una rigurosidad de ojos bien abiertos, de exploraciones precisas y fundamentadas.

Una operación esencialmente ética. La carta de Gelman al presidente Sanguinetti, es parte de esa ética y estamos todos esperando la respuesta. Que el destino haya hecho que la madre --de quien tampoco se sabe nada hasta hoy-- diera a luz a la criatura en Uruguay redobla --si acaso fuese necesario-- el compromiso. Como que estamos buscando a una criatura que también es nuestra. El silencio o una respuesta oscura confirmarían que los orientales seguimos siendo rehenes de la infamia, o para ser más precisos, rehenes del Plan Cóndor.

Creo que esa inclaudicable búsqueda, esa ejemplar investigación realizada por Juan junto a su compañera Lara La Madrid, son una prueba de que el amor sigue siendo fuente de lo mejor del ser humano, fuente de ética.

La carta de Gelman al Presidente Sanguinetti es de una profunda humanidad y como tal exige urgente respuesta. Si nuestro Presidente, cuyo bagaje cultural es tan publicitado, ha leído al poeta, quizá con la enérgica belleza de esa palabra poética, pueda abrir el cerrojo de lo oculto y ayudar a dar con el rastro de lo que, hasta que sepamos algo, es siempre como recién nacido.

Daniel Viglietti