Esta obra de teatro de Leo Maslíah fue escrita en 1984 y estrenada en 1992 en el Café Laberinto, en Montevideo, bajo la dirección del autor. El texto completo de la obra se encuentra en el libro "No juegues con el fuego porque lo podés apagar", publicado en Ediciones de la Flor (Buenos Aires) en 1998.
La parte publicada aquí lo es en pleno acuerdo con el autor
Los personajes cuyos nombres siguen estaban actuados por los actores cuyos nombres siguen también:
El señor Dotti | Leo Maslíah |
Inés | Sylvia Roig |
Andréss | Riki Musso |
El inspector Ferrer | Tomás Blezio |
Juan-Alberto | Olivier Noël |
Es por lo menos bajo esos nombres que se dan a conocer los primeros en el texto y los siguientes en la vida, si no es lo contrario...
La acción transcurre en una sala de la supuesta casa del supuesto señor Dotti
Esta obra tiene ciertas características de la telenovela. Trata de poner en evidencia ciertos momentos y situaciones notables del género, y de aplicarles un tratamiento especial. Pase y vea.
|
|
La escena propuesta acá es la escena 7 de la obra (que tiene un solo acto). Los personajes hasta ahí presentes etan el Señor Dotti, Inés y Andrés. El inspector Ferrer entra...
7
(Ferrer entra)
Ferrer | Con permiso. ¿El señor..., eh... (consulta un papel), Bartolomé Francisco Dotti Peralta? |
Dotti | ¿Quién es usted? ¿Cómo entra en una residencia privada sin tocar el timbre? |
Ferrer | Le pido perdón, es que no vi ningún timbre. Soy (saca un carné) el inspector Ferrer, de la policía. |
Dotti | ¿Y qué se le ofrece? |
Inés | ¿Qué pasó, inspector? |
Ferrer | ¿Alguno de ustedes es el señor... eh... Bartolomé Dotti Peralta? |
Dotti | Sí. Soy yo. |
Ferrer | Señor Dotti, queda arrestado por el delito de violación. Cinco mujeres presentaron cargos contra usted. |
Andrés | ¡Eso es imposible! |
Dotti | No termino de entender. ¿Cargos contra mí? |
Ferrer | Así es, señor Dotti. |
Dotti | ¿Por qué causa? |
Ferrer | Violación. |
Dotti | ¿Qué dice? ¿Violación? |
Ferrer | Sí. |
Dotti | ¡Pero no puede ser! |
Inés | Inspector, por favor entienda que el señor Dotti jamás pudo haber hecho esas cosas. Él sería incapaz. |
Andrés | Inspector Ferrer: usted está poniendo en duda la integridad moral de nuestro amigo, el señor Dotti. Y eso es muy grave. |
Ferrer | Soy consciente de la gravedad del asunto, señor... eh... |
Andrés | Laborde. Andrés Matos Laborde. |
Inés | Inspector Ferrer: comprenda usted que se trata de un error. ¿No es así, señor Dotti? |
Dotti | ¡Claro! Es una equivocación. Sin duda. |
Andrés | ¡Una trágica equivocación! |
Inés | ¿Lo ve usted, inspector? |
Ferrer | Quisiera creer en ustedes, pero (a Inés) ¿le parece que cinco mujeres puedan equivocarse? ¿Cree usted que cinco mujeres pueden cometer el mismo error en la identificación del hombre que abusó de ellas? |
Dotti | ¿Quiénes son esas mujeres? Deberían hacerlas ver por un psiquíatra. Es evidente que no están en su sano juicio. |
Ferrer | Esas mujeres fueron sometidas a varios tipos de exámenes, para que fuera verificada la exactitud de sus declaraciones. |
Andrés | ¿Fueron vistas por un médico? ¿Se pudo dictaminar si efectivamente habían sido violadas o si...? |
Ferrer | (Lo interrumpe) Señor Matos: esas cinco mujeres no sólo presentaban señales evidentes de haber sido violadas, sino que además tenían en sus cuerpos todo tipo de contusiones, hematomas, torceduras y hasta algunas heridas cortantes. |
Dotti | ¡Dios mío! |
Inés | Sepa, inspector Ferrer, que el señor Dotti no tuvo nada que ver con eso. |
Ferrer | Aun cuando creyera lo que me dice, señorita, mi opinión no importa. La acusación fue hecha y el señor Dotti debe ser juzgado por lo que hizo. |
Dotti | ¿Por lo que hice? ¿Y se puede saber que hice? |
Ferrer | Me refiero a los cargos que les mencioné. |
Dotti | Esos cargos carecen de validez. Ya le dije que esas mujeres son enfermas mentales. |
Ferrer | La violación de enfermas mentales no deja de ser un delito. Además no creo que su opinión sea suficiente para asegurar ese diagnóstico. |
Andrés | No voy a permitir que se ponga en tela de juicio la erudición y la solvencia de (señala a Dotti) este caballero. |
Ferrer | No es ésa mni intención. Comprenda que yo sólo vine a cumplir con mi deber. |
Inés | Señores, por favor, creo que deben tranquilizarse, es absurdo que riñan por esto. Todos sabemos que se trata de una confusión. |
Andrés | Tiene usted razón, Inés. Yo ya me estaba acalorando inútilmente. |
Inés | El inspector deberá reconocer que se equivocó de persona. |
Dotti | Eso espero. |
Ferrer | Bien, empecemos de nuevo. ¿Es usted (consulta sus papeles) el señor Bartolomé Francisco Dotti Peralta, sí o no? |
Dotti | Por supuesto que lo soy. No tengo por qué ocultarlo. |
Ferrer | Entonces no hay más que hablar. Queda arrestado. |
Andrés | Eso sí que no. |
Ferrer | Usted tendrá que callarse o tendré que arrestarlo también, por entorpecer la labor de la justicia. |
Inés | Eso suponiendo que la justicia está de su parte. |
Ferrer | Yo sólo soy un instrumento. Soy un asalariado que hace lo que le mandan hacer. |
Andrés | Entonces hágalo bien. No arreste a cualquier inocente sólo para simplificar su trabajo. |
Inés | Afuera hay un monstruo degenerado haciendo de las suyas y usted está aquí perdiendo tiempo y haciendo el rídiculo en la casa de un caballero respetable. |
Ferrer | El acusado es él: no es ningún otro. Si es culpable o inocente se verá después; por el momento tengo la orden de arrestarlo. |
Dotti | Escuche: yo no quiero dificultades. Nunca las busqué. |
Ferrer | Lo lamento. No puedo hacer nada al respecto. |
Inés | Sí que puede, inspector. |
Ferrer | Explíquese. |
Andrés | Yo se lo voy a explicar: lo que tiene que hacer es ponerse a trabajar ya mismo en la captura del verdadero delincuente. |
Ferrer | Eso se hará sólo si se comprueba la inocencia de este señor. Y eso no creo que ocurra. |
Andrés | Ocurrirá siempre y cuando haya buena voluntad de parte de ustedes. |
Ferrer | No, no, señor; las cosas no son así. |
Inés | ¿Y cómo son, entonces? Lo que pasa es que usted no quiere dar el brazo a torcer. |
Andrés | Eso es. Debe reconocer que se equivocó de casa. |
Dotti | Todo fue un malentendido, ¿no creen ustedes? |
Inés | Sí, señor Dotti, así fue, un malentendido. |
Ferrer | Quisiera saber entonces cómo explican ustedes lo que pasó. |
Andrés | Ése es su trabajo. Nosotros no tenemos por qué explicar la inconducta ajena. |
Ferrer | Si es ajena o propia, se verá. |
Andrés | ¿Insinúa que yo tuve algo que ver con esos hechos aberrantes? |
Ferrer | No compliquemos las cosas, por favor: usted sabe que me refiero al señor Dotti. |
Dotti | Le repito, inspector, que yo no sé nada de esas mujeres. Ni siquiera las conozco. No siga insistiendo con sus acusaciones porque voy a salirme de mis casillas. |
Ferrer | Ellas presentaron pruebas contra usted. |
Andrés | Permítame esas pruebas. Quisiera examinarlas personalmente. |
Ferrer | ¿Qué es lo que quiere que le dé? No son pruebas escritas. |
Dotti | ¿Lo ve usted, Andrés? Todo está basado en conjeturas. |
Ferrer | Vi a esas cinco mujeres, señor Dotti. |
Inés | ¿Y bien? |
Ferrer | (A Inés) Me gustaría que usted las viera. Se convencería de que hay algo más que conjeturas. |
Dotti | Eso me tiene sin cuidado. Sé que no soy culpable. |
Inés | Me pregunto quién sería el responsable de este equívoco. |
Andrés | Yo creo que habría que apresar, no sólo al verdadero culpable de las violaciones, sino a los que se atrevieron a acusar al señor Dotti. |
Ferrer | Fueron las propias víctimas quienes dijeron eso. ¿Cree usted que, amén de haber sido violadas, merezcan prisión esas mujeres? |
Inés | Inspector Ferre: la figura moral de este hombre (señala a Dotti) merece ser preservada a cualquier precio. |
Dotti | (Llevándose una mano a la cabeza) No me siento bien. |
Andrés | (Acercándose a Dotti para ayudarlo) ¿Qué le ocurre? |
Inés | (Acercándose también) ¡Señor Dotti! ¿Se siente mal? |
Dotti | No..., es que... no me siento bien. |
Inés | (Lo sienta en una silla) Venga, venga, recuéstese acá. Se sentirá mejor. |
Andrés | (Al inspector) ¿Ve lo que hizo? Consiguió aniquilar anímicamente al señor Dotti. |
Inés | (A Dotti) Oh, por favor, reaccione, Bartolomé, ¿se siente usted bien? |
Dotti | No, realmente no. |
Inés | (A Andrés) Andrés, ¿qué podemos hacer? (Al inspector) ¡Usted, sea útil en algo! |
Andrés | (Al inspector) ¡Consiga una ambulancia! (A Dotti) ¿Cómo está, señor Dotti? |
Dotti | No lo sé. |
Ferrer | (A Dotti) ¿Está seguro de que se siente mal? |
Dotti | Usted retírese. Sepa que su presencia no me hace ningún bien. |
Ferrer | Pero... |
Andrés | ¡Ya oyó lo que dijo el señorm Dotti! ¡Retírese! Y llame una ambulancia cuanto antes. |
Inés | Descanse, descanse, señor Dotti. (Lo abanica con una revista o algo así.) |
Dotti | Sí. Gracias. |
Andrés | (A Dotti) Pronto se sentirá mejor. (A Ferrer) ¡Usted! ¿Qué espera para irse? |
Ferrer | (Saca un papel) No puedo irme solo. Traje esta orden de arresto y debo cumplir con ella. |
André | Permítame ese papelucho. (Lo toma, lo lee rápidamente y lo rompe.) |
Ferrer | ¿Qué hace? ¿Está usted loco? |
Andrés | Ese documento no estaba fundado en hechos reales. |
Ferrer | ¡Señor Matos! ¡Queda usted arrestado! (Lo toma del brazo.) |
Andrés | ¡Suélteme! ¿Qué se ha creído usted? |
Ferrer | (Empuja a Andrés hacia la salida.) ¡Vamos! Tendrá que responder ante la justicia por lo que hizo. |
Dotti | ¡Cálmese, inspector! |
Ferrer | (Vuelve a tomar a Andrés de un brazo.) Señor Dotti, no abandone su domicilio. |
Andrés | Ya le dije que me soltara. |
Inés | ¡Suéltelo, inspector! ¡Él ya le dijo que lo soltara! |
Ferrer | (Se va llevando a Andrés.) Nada de eso. Vamos, camine. |
Andrés | Esto le costará caro. Tengo muchos amigos en las esferas gubernamentales. |
Ferrer | Explíquele eso al comisario. ¡Vamos! |
(Desaparecen Andrés y Ferrer)